Intervención del estrés y la fatiga crónica



La vida moderna es acelerada, competitiva y estresante, llena de numerosas actividades cotidianas, con muchas horas de trabajo, tensiones económicas y limitaciones de tiempo que suponen un gran estrés para nuestro sistema nervioso. Aunque un nivel de estrés y ansiedad son normales y pueden ser beneficiosas, un nivel mayor es incómodo y puede producir problemas de salud irreversibles. Los síntomas y signos del estrés son entre otros tensión, cefalea, dolor de cuello, espasmos generalizados, ardor de estómago, estreñimiento, diarrea, ansiedad, depresión, cambios frecuentes del estado de ánimo, cansancio mental, palpitaciones, disminución del deseo o del rendimiento sexual, trastornos del sueño, nerviosismo, inquietud, dificultad para concentrarse, olvidos y ansiedad nocturna. Con el paso del tiempo las personas pueden sentirse abrumadas, no pueden afrontar la exigencias de la vida diaria y suelen dormir mal, lo que con frecuencia crean un círculo vicioso de inquietud y problemas del sueño que llamamos “círculo de estrés”.